domingo, 23 de octubre de 2016

Más de lo que ellos creen

¡Hola a todos los lectores!
Normalmente escribo artículos de moda y belleza, pero esta vez decidí cambiar un poco la temática, pues el día de ayer,  de camino a mi casa reflexionaba sobre la vida, y en como a veces dejamos “caer la toalla” y no luchamos por lo que queremos.
Somos seres moldeables, por lo general nos dejamos llevar por lo que los demás dicen. Desde que tengo memoria siempre la opinión del otro es más considerable que la de nosotros mismos, y no digo que esté del todo mal,  claro que a veces es necesario tomar en cuenta lo que la demás gente piensa, pero  ¿qué pasa cuando lo que dicen es totalmente erróneo y nosotros lo creemos?, ¿porque permitimos que toda esa gente que opina sobre lo que “cree” que somos nos límite? Y el problema es que la sociedad hoy en día es más “basura” que nada,  y las opiniones se han convertido en puras “críticas destructivas”, es una realidad que lamentablemente no se puede ocultar, la esencia de lo moral y los valores éticos se van perdiendo, quizá a un paso lento pero en gran cantidad. Pero en fin, a lo que quiero llegar es que no tenemos por qué creer algo que no somos.
Un día alguien me dijo que no lograría nada en la vida, que no terminaría ni la secundaria, ¿qué hubiera pasado si yo le hubiera dado la razón a ese comentario?, tal vez en estos momentos estaría en otra parte, no estuviera empezando la carrera, quizá me encontraría desanimada, pensando que no soy nada, pero yo comprendí, que la gente se puede equivocar, que jamás me definirá lo que el otro piensa que soy.
Un día una maestra clasificaba a su alumno como niño deficiente y de lento aprendizaje, alumno que después se convertiría en uno de los científicos más importantes de la historia (Albert Einstein).
En la época de 1920, el periódico Kansas City Star despedía a un joven por falta de imaginación y creatividad, joven que poco después se nombraba como uno de los iconos más importantes gracias a su corporación “Walt Disney”.
Así que sueña imagina y lucha, lucha por alcanzar lo que tanto anhelas, y no permitas que nadie te detenga, que nadie te ponga etiquetas, recuerda que tú eres el arquitecto de tu destino, y solo tú puedes construir tu futuro.
Aprende a escuchar a todos, pero a no confiar en todos, desecha los malos comentarios, la negatividad, las malas vibras y quédate con lo único que traerá frutos a tu vida. Porque ¿Qué caso tiene acumular basura?
Saca lo bueno de cada comentario, de cada crítica, no te desanimes y nunca te tomes nada a pecho, y si algunos dudan de tu capacidad, de tus aptitudes o de tu talento y te creen inapto, demuéstrales lo contrario, demuestra que puedes reforzarte y aprender y convertirte en algo más de lo que ellos creen.

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