LA MUÑECA
Hola, hoy
les hablaré de una experiencia de miedo.
Les contaré una historia que personalmente me tocó vivir.
Era la cena de navidad en un pueblito llamado “Benjamín Hill”, yo estaba muy contenta porque sabía que mi regalo de esa navidad sería especial, pues había escuchado a mi papá hablar con un tío que viajaría a Estados Unidos, obviamente supuse que le estaba encargando los regalos, yo desesperada contaba los días, para recibirlo, hasta que llegó el día, me levanté muy temprano y corrí hacia los regalos, no esperé ni un segundo y rápidamente comencé a abrirlo.
¡Wow! Dije asombrada, ¡la mejor muñeca que había visto!, de verdad era la mejor, rubia, de cabello largo, con su vestido de holanes y encajes, la muñeca me rebasaba y para mí era perfecta.
No había día que no jugara con ella, todo
iba bien, pasaron los días, tuvimos que mudarnos a un pueblo llamado San Pedro,
cerca de Caborca, y ahí fue cuando empezó el misterio de la muñeca, era martes
por la noche, había llegado la hora de dormir y yo al igual que todos los días
tomé mi muñeca y me dormí con ella. A la mañana siguiente me levanto y me doy
cuenta que ya no estaba a mi lado y en eso entra mi hermano enojado reclamándome
el por qué había dejado a la muñeca en el sillón, que solo estorbaba, ¡yo no la moví! Exclamé,
pero claro que no me creyó. No entendía lo que estaba pasando ¿Cómo cambió de
lugar, en qué momento, por qué no me di cuenta?, así desde ese día cosas
extrañas comenzaron a pasar, la muñeca cambiaba de posición, movía las manos y
cada mañana amanecía en otra parte. Empecé a tener pesadillas, y ya no quería
dormir sola, no podía más, llevaba día desvelándome, mis ojos estaban cansados
y moría de miedo, decidí contarles todo lo sucedido a mis padres, y tomamos la
decisión de quemarla, para mi sorpresa la muñeca no se consumía entre las
llamas, parecía que el plástico se convertía en piel y que tomaba vida, después
de dos horas por fin logramos que la muñeca se desintegrara, aunque no del
todo, pues quedó un pie intacto. ¿Cómo fue posible? Es una pregunta que hasta
la fecha me hago, ese mismo día optamos por irnos a vivir a otra parte lejos de
la muñeca, pero hoy sólo puedo decir que en mi casa jamás se volvió a ver una
muñeca. Les contaré una historia que personalmente me tocó vivir.
Era la cena de navidad en un pueblito llamado “Benjamín Hill”, yo estaba muy contenta porque sabía que mi regalo de esa navidad sería especial, pues había escuchado a mi papá hablar con un tío que viajaría a Estados Unidos, obviamente supuse que le estaba encargando los regalos, yo desesperada contaba los días, para recibirlo, hasta que llegó el día, me levanté muy temprano y corrí hacia los regalos, no esperé ni un segundo y rápidamente comencé a abrirlo.
¡Wow! Dije asombrada, ¡la mejor muñeca que había visto!, de verdad era la mejor, rubia, de cabello largo, con su vestido de holanes y encajes, la muñeca me rebasaba y para mí era perfecta.
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