¿Vagabundos? Si no puedes darles dinero, tampoco les des tu indiferencia
Hoy estaba esperando el autobús para ir a casa, y, del otro lado del
bulevar, vi a un hombre; totalmente desaliñado, con tan solo un pantalón remendado
y sucio. Este intentaba cruzar la avenida a cuestas, pues se le veía descalzo.
Con las altas temperaturas sentí pena por aquél hombre, sin embargo, lo que más
me sorprendió, fue que con dificultad cruzó el bulevar, completamente expuesto,
cuando estaba por llegar a la acera este me vio y se arrodilló; acción que me
sorprendió de inmediato “¡Regáleme un peso para comer algo!” exclamó.
Sinceramente no contaba con efectivo en ese momento, por lo cual le respondí
que no podía ayudarlo y que lo sentía mucho. Este parecía no estar muy lúcido,
pero ¿quién estaría lucido con tremendo clima? Quizá no había comido en horas o
días, no lo sé. Cuando estaba levantándose; un carro da vuelta rápidamente ¡Me
asusté demasiado!, el hombre se levantó apresurado y aquel pick up no dudó en
usar el claxon de manera exagerada. De inmediato me acerqué al señor y le
pregunté si se encontraba bien, pude notar frustración en su cara. El hombre se
dirigió a una tienda que estaba a lado, yo me quedé asimilando lo que acababa
de ocurrir, por un momento pasó por mi cabeza que lo atropellaría. Él pidió
comida en la tienda, se la negaron con gran desprecio, ni siquiera le miraron a
la cara… salió más frustrado de lo que entró; pateó la pared con desesperación
y alzando la voz dijo ciertas cosas que no logré entender. Me sentía atada de
manos por no poder apoyarlo con algún alimento o agua siquiera. Las personas
que pasaban por la calle emergían repugnancia hacia él, ya que aparentemente
tenía semanas sin darse un baño. Minutos después entró de nuevo a la tienda, un
cliente le compró un refresco, vi cómo su semblante cambió… de inmediato tomó
la bebida, hizo una pausa, me miró y dijo “¿No quieres? Hace mucho calor”, me
quedé atónita, se me hizo un nudo en la garganta. Le respondí que no, le agradecí
por su cortesía, él sonrió. Se terminó su refresco, dejó la botella en la
tienda y siguió su camino.
Llegó mi autobús
y me di el tiempo de reflexionar la situación, cómo es qué las personas que
menos o nada tienen te brindan más, cómo es que actuamos de manera indiferente
ante esta clase de cosas; sé que como él hay muchos más, también sé que hay personas
que mal gastan las monedas que les das, estoy al tanto de los estafadores que
fingen enfermedades para obtener dinero. Pero no puedes hacer cómo si no pasara
o no estuvieran ahí, cuando vas por la calle y veas a algún vagabundo, no lo
maltrates o apalees con tu indiferencia; si no tienes dinero, al menos ofrécele
un trato amable, una sonrisa… quizá sea la primera que reciba en el día, si te
da desconfianza el hecho de que pueda malgastarlo, ofrécele algún alimento, dale
agua. Te parecerá un gesto insignificante, pero para él/ella puede ser trascendental.
Tú no estás al tanto de lo que pasaron para estar ahí, vivir en la calle debe
ser muy duro, y, la mayoría de las veces ellos no eligieron que las cosas
fueran así.
Espero que tú,
lector, te des el tiempo de reflexionar estas palabras. Pedimos cambios, pero
no hacemos nada para que estos lleguen.
Deja de lado la
indiferencia y emplea la empatía.


y es que en realidad, estamos llenos de prejuicios. Tomando en cuenta las tradiciones "ayuda a aquel que se esfuerza por pedirte algo... si te lo pide es porque cree que le ayudaras". y cuando alguien no nos ayuda nos destrozan una parte de nosotros, ya sea la dignidad... ahora bien: imagínense a esas personas que viven en las calles y duermen en banquetas o debajo de arboles, que tan destrozados se sienten día con día al ser despreciados a cada momento.
ResponderBorrarmi muy humilde opinión: No des lo que te sobra, eso hasta un animal lo hace. Da de corazón aquello que nadie daría o haría, amplia lo que eres y saca lo mejor de ti sin esperar lo mismo a cambio.